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5 cosas que aprendí tras ver el video de la marca país

 

Por: Byron McSutton | 2 de noviembre de 2011 |  vistas 

Al parecer, todos los años que me la he pasado enseñando sobre el Perú me han dado una visión distorsionada de lo que el país es. Afortunadamente los siempre solícitos funcionarios del Estado me han llevado por la senda correcta, demostrándome sin lugar a dudas que a la hora de representar al Perú, el márketing es una disciplina mucho más rigurosa y valiosa que la suma de la historia, sociología, antropología y arqueología.

Lo que sucede es que he estudiado atentamente el documental “Marca País” que ha aparecido hace algunos meses, y este me ha revelado cosas que nunca supe del Perú. Se podría resumir la trama del documental con lo siguiente: una delegación representativa de la sociedad peruana visita un lugar abandonado por Dios llamado Peru, en el estado de Nebraska. Ahí, difunden la realidad social peruana y los verdaderos valores y virtudes de este país sudamericano. Veamos:

 

5. El Perú es un país con mucha diversidad étnica

 

Durante mucho tiempo operé bajo la impresión de que en el Perú la mayoría consistía de mestizos e indígenas, pero que una relativamente reducida élite criolla dominaba buena parte del poder político y económico. No podía estar más equivocado. Los funcionarios estatales nos demuestran fehacientemente que eso no era más que una proyección afiebrada de intelectuales como Luis E. Valcárcel u ONGs caviares. Si contabilizamos a los peruanos que hablan aunque sea una línea en todo el documental, podemos verificar que el 64% son criollos, 14% andinos, 14% afroperuanos y 7% asiáticos. Esto es algo notable. Yo no sé de dónde saca la CIA de que en Perú solo el 15% de los peruanos son blancos. Marca País me ha revelado que en realidad tenemos una proporción de blancos superior al de Nueva Zelanda (56,8%). Los señores de la Marca País no nos darían una visión distorsionada de nuestra diversidad, ¿no? 

¡Todas las sangres! Sí, pero del Imperio Austro-Húngaro.

Ahora, algunos me podrían acusar de que estoy siendo injusto en la selección de estos “protagonistas” del documental. Lo reconozco. Los dos afroperuanos que he incluido en realidad no dicen más que unas cuantas palabras “de pasadita”, lo cual prácticamente los pone en condición de “extras”. Tal es su falta de protagonismo, que por más que he buscado en Internet no he podido encontrar sus nombres (lo cual explica por qué las caras que aparecen en la foto son capturas de pantalla del video mismo). Es más, el gringo Santa Claus aparece más veces en el video, y con más protagonismo que estos dos patas juntos.

 

“Me gusta la papa, amigo peruano. ¿Pero por qué habiéndote quitado el sombrero del Klan?”

Si descontamos mi afán inclusivo, los protagonistas peruanos de origen criollo ascenderían a 75%, con lo cual verificamos que en Perú tenemos una proporción de blancos comparable al de Estados Unidos. Ahora entiendo por qué es tan importante que tengamos entidades como el Ministerio de Inclusión Social y el Instituto Nacional de Desarrollo de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos. Especialmente este último, porque por lo que puedo colegir del documental, la minoría andina está reducida a transportar sus bienes a lomo de llama, los afroperuanos son meramente decorativos y los pueblos amazónicos del Perú están extintos: de ellos solo quedan sus artesanías y textiles.

Seguramente Klaus Kinski se los comió a todos.

 

4. El Perú es una fiesta de minorías

 

Me podrán decir que la cantidad de peruanos en el video no se limita a los protagonistas, sino que hay otros que también participan en la gran fiesta que es la peruanidad. Y digo fiesta literalmente. La cuestión es que yo vivía bajo la impresión de que las minorías étnicas en el Perú hacía tiempo que habían roto con la noción de que estaban limitados a ciertos campos. Creía que ahora había ingenieros, médicos, escritores y un largo etc. provenientes de las minorías. Sin embargo, por lo que he podido dilucidar del documental, la función de las minorías étnicas peruanas se circunscribe a servir de entretenimiento. De esta forma, vemos que los afroperuanos de la delegación son miembros de una troupe de músicos y bailarines que animan la supuestamente tétrica vida nocturna de Peru, Nebraska. Pero para que se vea que tienen versatilidad, también aparecen tocando cajón y bailando de día. ¡Excelente!

 

Porque en el Perú nunca se estereotipa. Nunca.

Asimismo, también aparece un arpista andino que se las arregla para que su cara prácticamente nunca aparezca de manera clara en todo el video. Me imagino que debe ser tímido. Cuando aparece a medias, le está dando acompañamiento musical a la cantante vernacular que aparece entre los protagonistas del video. Supongo que la mayor presencia del gringo con la guitarra resonadora nos debe indicar que este es más peruano que el arpista.

Ahora se explica mi conclusión de que la función de las minorías étnicas en el Perú se limita a lo festivo, porque la única alternativa sería considerar que el Estado los está estereotipando. Y el Estado nunca haría eso. Y ni hablar de las minorías amazónicas.

 

Son como los elfos, se ponen su poncho de invisibilidad y desaparecen.

 

3. La pasión deportiva peruana es el surf

 

Durante muchos años pensé que el deporte preferido por los peruanos era el fútbol. Es sencillo, divertido y, sobre todo, barato. De ser necesario, se puede usar una pelota de trapo, y un par de piedras sirven de arco en cualquier espacio medianamente plano. A costo casi cero, cualquier niño puede imaginarse como Messi, Cristiano Ronaldo o el Cuto Guadalupe. Las rivalidades históricas entre Universitario y Alianza Lima, Melgar y Cienciano, y Unión Minas e Inti Gas parecían ser cuestión de leyenda. Creía que la gente estaba entusiasmada por la posibilidad de que Perú clasifique al próximo mundial de fútbol, especialmente ya que la última vez que clasificó todavía existía Yugoslavia. Y para los de onda contracorriente, siempre existía la afición por el vóley.

Pero no era más que una ilusión.

El documental me ha enseñado que los verdaderos ídolos deportivos de los peruanos son Mick Fanning, Joel Parkinson y Bede Durbridge (me causa mucha vergüenza tener que admitir que estoy tan desconectado de la verdadera realidad peruana que tuve que buscar estos nombres en internet), estrellas del surf.

 

No se equivoquen, al estadio van para poder hacer “olas”, no para ver fútbol.

Hay buenos motivos para esto. Después de todo, una tabla de surf para principiantes está a solo 80 dólares, un wetsuit a unos 100 dólares (porque nadie va a limitar su pasión por el surf solo a los meses de verano, obviamente). Y si a eso sumamos que hay muchos millones de peruanos que no viven a corta distancia del mar, los costos se van sumando. Pero en un país donde el sueldo mínimo equivale a unos 240 dólares, ¿qué son unos cuantos cientos de dólares para poder participar en la pasión nacional? Gracias al documental, he podido ver la verdadera realidad del Perú. El surf es el deporte que mueve pasiones en costa, sierra y selva (o en costa, yunga, quechua, suni, puna, cordillera, selva alta y selva baja, si ponen exquisitos).

 

Para quien lo dude, acá hay una alpaca surfer. El ronsoco, para la próxima semana.

 

Como muestra, les dejo este video que, siguiendo los criterios dispuestos por el documental y sobre los cuales comenté en el punto 5, demuestra fehacientemente que el derecho a meterse unos tubazos es disfrutado por “todas las sangres”.

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¡Diversidad!

Pero en realidad, ni el surf se compara con la verdadera obsesión, que veremos en el punto 2...

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